10.23.2010

Grande, Joaquín.

Que todas las noches sean noches de boda,
Que todas las Lunas sean lunas de miel.


El cuello levantado,
un Marlboro en la boca, las Ray-Ban en los ojos. Tiene aire de duro, aunque no lo necesite. Una sonrisa preciosa, a pesar de que no sean muchos los que han tenido la suerte de poder apreciarla.

10.18.2010

He vuelto a recordar las tardes del café, las noches locas que siempre acababan bien.
Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared.
Por verte sonreir, he vuelto yo a perder.
Que me muero por tu vida cuando veo esos ojitos...

10.05.2010

Beatriz Hevia González.

Después de tí la pared, no me faltes nunca.

Debajo del asfalto y más abajo estaría yo sin tí.

Por abrazar mis abrazos, por secar mis lágrimas, por intentar solucionar mis problemas.

Te quiero muchísimo.


9.23.2010

Solamente una mirada es suficiente para hablar.


Nadie como tú para hacerme reir.

Nadie como tú sabe tanto de mi. Nadie como tú para pedir perdón,
nadie como tú me da su protección.

Te quiero. Muchísimo.

Que nadie puede amarte más que yo.

De vuelta a la rutina, nos vestimos sin hablarnos, la prisa puede más que la pasión. Me pesa cada día, los recuerdos y los ratos como dardos clavan este corazón. Y la melancolía me ataca por la espalda sin piedad... Y de pronto me pongo a pensar. ¿Y si nos quedara poco tiempo, si mañana acaban nuestros días? ¿Y si no te he dicho suficiente que te adoro con la vida?
Nadie sabe en realidad que es lo que tiene hasta que enfrenta el miedo de perderlo para siempre.

9.22.2010

Siempre quise llevarte a París, coger el metro y bajarnos en el distrito dieciocho: Montmartre, el barrio de los artistas, de las calles repletas de pinturas y de los cafés que guardan su atractivo en el aire bohème que desprenden. Quería perderme contigo por la ciudad de las luces, sin mapas ni guías, sentarme bajo un árbol en el Campo de Marte y enamorarme de tus ojos con un helado de naranja. Contemplaríamos asombrados la inmensidad de la Torre Eiffel, prometiéndonos volver, y subiríamos al primer barco que navegara por el Sena de noche. Soñaba con visitar el Louvre, pasear entre Van Gogh y Da Vinci y susurrarte al oído que algún día tú estarías entre ellos – sabías que yo así lo creía-. Jamás podré olvidar todas las ilusiones que depositamos en aquel viaje, todos los planes y preparativos que hicimos. Ni siquiera ahora, que ya no estás y el paso del tiempo me ha dotado de la experiencia propia de la edad, puedo olvidarlo. Pero ya sabes lo que dicen, siempre nos quedará París.


Aquel día, mientras veía atardecer desde la orilla izquierda del Sena, me prometí que algún día volvería allí, a la ciudad del amor.

Cerca del final, donde todo empieza.

"No sé si es importante, pero nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser. No hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras. Puedes cambiar o seguir siendo el mismo. No hay reglas para tal cosa. Podemos aprovechar oportunidades o echar todo a perder. espero que hagas lo mejor. Espero que veas cosas que te asombren. Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes. Espero que conozcas a gente con un punto de vista diferente. Espero que vivas una vida de la que estes orgullosa. Y si te das cuenta de que no es así......espero que tengas el valor de empezar de cero"